Utilicemos la sutileza para resguardar nuestra voz interior

PORQUE MÁS QUE DECIR SE TRATA DE ESCUCHAR …

Si evaluamos este tiempo como uno de retorno y redefinición seremos capaces de descubrir quiénes somos y perseverar en quiénes queremos ser.
Se trata de dirigirnos hacia algo fuera de nuestra rutina y ampliar nuestra mente permitiendo el paso de nuevas ideas.

Desarrollar nuestras habilidades para lograr lo que deseamos, equivale a preparar el terreno para la inspiración que vendrá más adelante.
Los momentos interesantes de la vida solo duran un instante y el desafío consiste en no perderlos y capturarlos en brillantes ideas.

Al ampliar nuestra zona de confort, no tenemos que elegir entre comodidad y ansiedad, pues existe una tercera zona mediando a nuestro favor, es la zona de aprendizaje y allí es donde nos volvemos más adaptables.

Cada día es una oportunidad para volver a establecer nuestra perspectiva e intentarlo de nuevo, para ello debemos dominar muy bien la autodisciplina.
Sin importar lo mucho y bien que planifiquemos nuestro desarrollo siempre habrá sorpresas y el verdadero éxito proviene de aprender a sortear esos cambios inesperados, manteniendo la atención en lo que de verdad importa y en lo que necesitamos lograr para sostenerlo.

Entonces, con una comprensión clara de los desafíos a los que nos enfrentamos y con la determinación y perseverancia de superarlos, alcanzaremos los objetivos.

Utilicemos la sutileza para resguardar nuestra voz interior, pues ella emerge para guiar nuestra vida en el mundo de la acción. De esta manera también cuidamos que nuestro mundo material no se oscurezca, porque unido a nuestra voz interior se iluminará, fusionará y crecerá con la energía mediadora del recibir y dar.

Porque más que decir se trata de escuchar, de prestar atención a la voz interior que nos confronta con nosotros mismos, aprendiendo a escuchar con los ojos y viendo con el corazón. Así producimos la semilla de nuestros actos, porque el propósito tras cada acción puede cambiar por completo su significado.
Cuanto más aprendemos, más evolucionamos, porque cada uno de nosotros recoge lo que siembra. Ni más ni menos.

Este mes nos invita a la visión de nuestro propio ser interior, para que avancemos aprendiendo a ser justos con nosotros mismos y con los demás; a evaluarnos objetivamente y a veces con dureza, pero con capacidad de gracia y empatía.

Con frecuencia el cuándo, es tan importante como el qué. Por ello, al tomar una decisión nunca pasemos por alto la voz interior, porque ella se basa en experiencias intangibles no limitadas por el aquí y ahora.

Tenemos que comprender que somos nosotros y exclusivamente nosotros los responsables de nuestro bienestar. Por ello, cuando hacemos algo de lo que nos sentimos orgullosos saboreemos internamente ese momento de satisfacción y reconozcamos nuestros propios méritos, porque ellos son el resultado directo del saber escuchar a nuestra voz interior.
Para lograrlo, es muy importante aprender a dialogar con nosotros mismos, con total honestidad y cuestionamiento.

Durante este mes prevalece la quietud, pero recordemos que la acción que precede al florecimiento siempre tiene lugar lejos de las miradas.
Este es tiempo para edificar y fortalecer los muros de nuestras vidas con gratitud, para así llenar nuestro corazón y nuestra visión de luz.